Entristecemos al Espíritu Santo cuando no dejamos que nos inspire, advirtió Francisco

(06/10/16) No estar atados a una “rígida adhesión” a la ley, dejar que el Espíritu nos inspire y abrirse sin miedo y dejar que el Espíritu Santo nos lleve hacia adelante, son las tres actitudes que aconsejó el papa Francisco en la homilía de la misa matutina celebrada en la Casa Santa Marta.



El pontífice reflexionó sobre las lecturas del día en las que se habla del Espíritu Santo, “gran don del Padre” “fuerza que hace salir a la Iglesia con valentía para llegar hasta el final del mundo”.

El Espíritu –indicó Francisco– es el protagonista de este ir adelante de la Iglesia. Sin Él, hay “encierro, miedo”.

El Papa habló de tres actitudes que podemos tener con el Espíritu Santo. La primera es la que San Pablo reprocha a los Gálatas: creer estar justificados por la Ley y no por Jesús “que da sentido a la Ley”. Por eso eran “demasiado rígidos”. Son los mismos que atacaban a Jesús y que Jesús les llamaba hipócritas.

Este “aferrarse a la Ley” -dijo Francisco- hace “ignorar al Espíritu Santo”. No deja que la fuerza de la redención de Cristo vaya adelante con el Espíritu Santo. Asimismo precisó que están los mandamientos y que debemos seguirlos, “pero siempre desde la gracia de este gran don que nos dio el Padre, su Hijo, es el don del Espíritu Santo”. Y así, “se entiende la Ley”. Pero el Santo Padre pidió no reducir el Espíritu y el Hijo a la Ley.

El Papa también se refirió a los doctores de la Ley que “encantan con las ideas”. Porque –explicó– las ideologías encantan. “Y los que creen que tienen toda la verdad en la mano” no es que sean ignorantes, Pablo les llama ‘tontos’. Sin embargo, recordó el Papa, la revelación de Dios se encuentra cada día más y más, siempre en camino.

La segunda actitud es “entristecer al Espíritu Santo”. Esto sucede, explicó el Papa, cuando “no dejamos que Él nos inspire, nos lleve adelante en la vida cristiana”, “no dejamos que Él nos diga, no con la teología de la Ley sino con la libertad del Espíritu, qué debemos hacer”. Es así como “nos convertimos en tibios”, caemos en la “mediocridad cristiana” porque el Espíritu Santo “no puede hacer la gran obra en nosotros”.

Y la tercera actitud es “abrirse” dejar que el “Espíritu Santo nos lleve adelante”. Esto es lo que hicieron los apóstoles: la valentía del día de Pentecostés: “perdieron el miedo y se abrieron al Espíritu Santo”, subrayó el Papa.

Y cuando una persona se abre al Espíritu “es como un barco de vela que se deja llevar por el viento y va adelante, adelante, adelante y ya no se detiene”. Pero, es necesario “rezar al Espíritu Santo”.

Por último el Santo Padre invitó a preguntarte si “mi vida es una vida a medias, tibia, que entristece el Espíritu Santo y no deja en mí la fuerza de ir adelante, de abrirme” o si es “una vida de oración continua para abrirse al Espíritu Santo”.

“Pidamos a Dios la gracia de abrirnos al Espíritu Santo para no convertirnos en tontos, encantados, ni hombres y mujeres que entristecen el Espíritu”, concluyó el pontífice.

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